jueves, 31 de mayo de 2012

¿CUÁNTO VALE EL RESPETO?


 
Creo que el respeto es una moneda única
que a pocos se les puede pagar.
No se da a todos, pues todos no la merecen.
Esta moneda es digna solo para aquellos
que te pagan con la misma. No estoy de acuerdo
en eso, de que todos los adultos son
merecedores de este premio solo por serlo.
Hasta ellos deben de luchar y portarse a la altura
para ser premiados con esta joya.

lunes, 30 de abril de 2012

EL TUNCO.


Cuando el tunco llego
había momentos crueles,
que cerraban los espacios
y amargaban las mieles.

Lo miraban al pasar
y era de sorprenderse,
esa sonrisa fugaz
y la cadencia al moverse.

De él se sabía poco
y aunque nadie pudiera
al oírlo hablar de locos,
trajera las buenas nuevas.

Se sabe pues del tunco
dificultades de la vida,
pero nos enseñaba surcos
de flores, y margaritas alegrías.

Yo del tunco conocí
razones invisible para amar,
de libros que te hacen feliz
con palabras para edificar.

Nunca me entere de las razones
que provocaron su defecto,
pero le escuche canciones
que alababan al perfecto.

Se supo entonces un día
en que las cosas fallaban,
que el tunco sonreía
y las cosas se arreglaban.

Un día el tunco se fue
y de él no supimos nada,
pero dejo entre nosotros ideas
que hasta ahora no se acaban.

NO TENGO UNA CANCIÓN DE BIENVENIDA.


Pero si una cama fría,
pues no duermo en las noches
caliéntenla de día.
Pero si horribles pesadillas
y ya que duermo en el centro
acérquenme a la orilla.

Mil canciones de cuna
y que al sol no duermen
cántenselas a la luna.

Molestias al dormir
y en las calles mucho ruido
tápenlo, no lo quiero oír.

No tengo una canción de bienvenida.
Pero si, un abrazo sincero
que regalare al que quiera
llenarse de aprecios y cerrar sus huecos.
¡Vean!  Aquí están y no me muevo
vengan conmigo y riamos
al jugar que somos niños de nuevo.

martes, 27 de marzo de 2012

MISTERIOS Y TUGURIOS.


Había a lo lejos una luz verde que anunciaba la llegada, en la puerta estaba un hombre que invitaba a entrar a cualquier transeúnte, cuando me acerqué fui al único de los pasantes que ignoro. Entre y vi que las cosas no eran como me las habían platicado, si eran bonitas (algunas) las chicas que ahí trabajaban, si bailaban (o dizque bailaban) al son de canciones inbailables, intentaban ser carismáticas e intentaban parecer interesadas en lo que sea que balbuceabas, un golpe de decepción me tumbo los pocos dientes de alegría que traía, no pude recogerlos, pues la oscuridad apenas alumbrada por las inservibles luces de neón intentaban dar un poco de claridad a aquel lugar, aunque oportuna para la sensibilidad de las ahí obreras, ya que su vergüenza por hacer lo que hacían, era más que evidente. No había razones para seguir en aquel decrepito terreno, estaba cansado y una cerveza no es tan importante como para soportarlo… una magia ocurrió.

Al voltear para salir, choque con la bandeja de cervezas de una laborante, ella caía en todas las afirmativas de todas las negativas arriba descritas, además de que se veía cansada, me miro, me tomo de la mano y - me dijo sabia que un día volverías.
Me hablo de vidas y de futuros… los mios.

UN BESO EN LA FRENTE.

“Amarse, es actualizar incesantemente el diccionario
en nombre de la libertad de estar juntos
para ser animales con toda inocencia”.

Maldecido por: Pascal Bruckner.
(Filósofo, ensayista y novelista francés)

SEXTO ESTIGMA: LA VOZ DE CRISTO.


“Hay veces en que al despertar tengo una canción pegada en mi oído, recuerdos sin duda de una melodía repetitiva que escuche el día anterior. Hay días en que suena fuerte, y otras apenas y recuerdo la letra de ella, la constante es que me la paso ya sea cantándola o tarareando y ahí se queda, como una nostalgia intima que suena a música. Pero hoy desperté con una canción extraña, no era mía, no la había escuchado, y según las paginas que investigue… no existe. Cada que la canto o la silbo, alguien se arrodilla ante mí y me besa la mano, como si se rindieran al encanto doblegador de algún hechizo desconocido, otros asienten a lo que digo como si les dijera algo. Pareciera que tengo razón a todo lo que digo, y esto lo comprobé de la manera más funesta ¿Creerán que si salto cuando le dije que saltara del edificio? Esto no me parece nada bueno y he decidido ponerle solución a mi problema, por eso me rodee de doctores con rosarios y sacerdotes con estetoscopios con lupas. Dicen que hay algo dentro de mí que no tiene explicación, dicen que estoy hablando en idiomas extintos y que posiblemente esa canción que tengo en mi oído sea una especie de evangelio perdido, dicen que hay algo en mi cerebro que me impide escucharme en la lengua que realmente hablo, dicen que soy un emisario, dicen que hay una complejidad anormal en mi vocabulario, dicen que no tengo explicación, dicen mucho… y ya no soporto”. “Cansado digo ¡¡¡Silencio!!!, todos guardan silencio y se toman sus cuellos como si les faltara aire… después caen al suelo fatalmente”.
“Decido salir del cuarto y dejarme llevar por la melodía en mi oído. Salgo y canto, y la gente a mí alrededor se reúne para escucharme cantar”
“Después… ya no hay nada más que eso”.